Resumen:
Esta investigación etnohistórica se ha dividido y subdividido en tres capítulos. El primer capítulo esboza sobre el contexto histórico del municipio de Santa Rosa, el cual nos permite aproximarnos a uno de los municipios más recónditos del Macizo Colombiano, en el que se describen las historias que aún no son historias, pero que están a punto de serlo. De la misma manera, localiza geográficamente al municipio en todo el sentido de la palabra, entretejiéndolo con la Fundación del actual municipio de Santa Rosa, datos históricos que, hasta el día de hoy, han sido tergiversados por los pobladores, aunque en esta investigación se ha hecho lo posible para esclarecer dicha fecha con el acta de Fundación que proveyó el (AGI) Archivo General de Indias. Así mismo, el capítulo desenvuelve y manifiesta la Leyenda del Puma Andakí, entre imaginarios que despiertan el interés y el estudio Antropológico e Histórico de lo que realmente ocurrió. Seguidamente, se encuentra el papel de la Iglesia, como misionera redentora, desde la Fundación del municipio, cuyas doctrinas formalizaron a través de los siglos, la cosmovisión de los naturales.
Aunque en otro sentido, tanto las costumbres de los naturales, de los misioneros y de los colonizadores, crearon a través del tiempo nuevas formas de habitar y vivir. El segundo capítulo narra las biografías personales de los Pbros. Fray Narciso de Batet y Fray Isidoro de Montclar, cuyas vidas cuotidianas nadie conocía, relatos imaginarios que llevaron a desfigurar la infalible historia de tan ilustres sacerdotes. El (APCC) Archivo Provincial de los Capuchinos de Cataluña, proporcionó eficazmente los registros biográficos fidedignos de los dos presbíteros mencionados, que dieron respuesta al enigma de la llegada del Padre Fray Isidoro de Montclar, a Colombia, a las zonas de la Misión Capuchina y al municipio de Santa Rosa, que requería de manera perentoria la presencia de un notable ingeniero, filósofo y teólogo, que estableciera las vías de comunicación, en las zonas de la Misión Capuchina, especialmente en la región de la Alta Bota caucana.
El tercer capítulo aborda las trochas y los caminos que se encuentran a la redonda del municipio de Santa Rosa, sendas que desde la época precolombina fueron establecidas para la comunicación de los indígenas Andakí, sendas que después de la Conquista, fueron tomadas y utilizadas por los misioneros franciscanos hasta finales del siglo XVIII. Luego, a mediados y a finales del siglo XIX, dichas trochas y caminos estuvieron recorridas por los capuchinos, los quineros, los caucheros y los colonizadores que llegaron del Ecuador, de Antioquia, del Huila, de Nariño y otras partes de Colombia, a comerciar y a radicarse en el municipio de Santa Rosa, a principios y a mediados del siglo XX.