Resumen:
La problemática de los “habitantes de calle” se extiende más allá de una simple cuestión de precariedad; es, en esencia, una profunda manifestación de deshumanización y exclusión social que opera silenciosamente por las calles, impregnando diversas esferas como la política, la economía y la salud. Es crucial reflexionar sobre esta realidad, que los relega al estatus de piezas de un rompecabezas que no encajan, perdiendo su identidad y voz ciudadana, a pesar de seguir siendo parte inherente del pueblo. No obstante, la propuesta central del texto actúa como un faro, sugiriendo una reflexión del concepto de populismo y la voluntad general de Rousseau. En contraste con la visión negativa habitual, el ensayo presenta un populismo como una fuerza emancipadora, un movimiento que, al ser impulsado por el pueblo y para el pueblo, puede romper las barreras estructurales que marginan al “habitante de calle”.
De este modo, la dignidad humana se reivindica no sólo por su existencia, sino a través de la participación política y el reconocimiento mutuo. Este análisis demuestra cómo los marginalizados no son víctimas pasivas, sino agentes de resistencia que visibilizan las contradicciones entre los ideales democráticos y la cruda realidad de la exclusión.